De lo sublime a lo absurdo...
... De lo sublime a lo absurdo, tal vez sea la frase que mejor describa el pueblo donde habita Juan.
El pueblo donde vive, que a partir de ahora llamaremos Pueblo para manejarnos mejor, no es muy distinto de los otros de su especie a pocos (grandes) pasos de él. En Pueblo, toda la vida social de sus habitantes gira en torno al centro comercial. Para salir con tus amigos, vas al centro comercial. Andas con tu novia, van al centro comercial. Te escapas del colegio, acudes al centro comercial a comer. A Pueblo parece no importarle, pero de seguro le duele. En él, el consumo se ha hecho el centro de la vida afectiva de sus habitantes. Que triste futuro veo para pueblo. en La Caverna de José Saramago está escrita quizás la profecía sobre Pueblo. Un centro comercial que crece demasiado y unos pobres que lo sufren.
De seguro, en tu mente, mi querido lector, hay un pulgar apuntándome y chillando: ¡comunista!. Es fácil etiquetar, pero la realidad es siempre más compleja. No soy zurdo, ni siniestro, ni de izquierda, sólo soy un pobre diablo que grita cuando le arrancan un pedazo de sí.
El trozo de Juan que arrancaron, que ahora llamaremos Librería para manejarnos mejor, fue removido sin piedad no hace mucho. Juan, aceptaba, aunque no de buena gana, la forma en que fue concebido Pueblo. Prefería una gran plaza, un buen teatro, unas calles seguras, pero que demonios, se conformaba con su centro comercial. Sin embargo, recientemente, en uno de sus diligentes viajes al centro (comercial), fijóse que le faltaba un pedazo. Como si fuera arrancada a la perfección, cortada por un bisturí llamado Dinero, Librería había desaparecido. El problema es que no fue sólo una cirugía de extracción, fue un transplante. Librería no estaba y en su lugar había una tienda de zapatos.
Es allí cuando Juan grita, y es por ello que tu mente lo apunta como comunista. Es que Juan se la pasó pensando si no eran suficientes las más de siete zapaterías en el centro comercial. Juan recordaba cuando antaño compró su copia de Rayuela en Librería. Es que esas cosas quizás le pasen a Juan porque tal vez deba pensar menos y comprar más zapatos.

Pero eso no es una opción. Prefiero andar descalzo.